LXX Potaje Gitano
Edición 2026
Homenaje a Morante de la Puebla
Potaje Gitano de Utrera 2026, celebrado este sábado 27 de junio en el patio del Colegio Salesianos de Utrera.
Homenaje a Morante de la Puebla
Presentador Juan Garrido
Mantenedor Manolo Viera
Con la actuación de los siguientes artistas:
MARINA HEREDIA
ANTONIO REYES
JESÚS MÉNDEZ
Al Baile
JOSE MAYA
Fin de Fiesta
DE LA TIERRA Y LA MAR
CANCANILLA DE MÁLAGA
REMACHE DE MÁLAGA
MANUELA DEL MOYA
REMEDIOS REYES
ROCIO LA TURRONERA
A beneficio de la Obtra Social de la Hermandad de Los Gitanos de Utrera
Ante la ausencia del Homenajeado, que toreaba ese día en León, recogió el premio en su nombre Manuel Lombo.
Crónica del LVV Potaje Gitano
El decano de los festivales arrancó su septuagésima edición con la exquisita oratoria de Juan Garrido y un vídeo in-memoriam de los flamencos fallecidos, haciendo hincapié en Inés Suárez.
Jesús Méndez dedicó su actuación a Miguel Salado, y su sobrino, el jovencísimo Manuel del Salado, arropó con enjundia la garganta garrapiñá del jerezano a la bajañí. Se templó por alegrías y dolió por seguiriyas portentoso echándole reaños al macho de Manuel Molina. Manuel Salado y Diego Montoya pusieron el compás prosiguiendo por tangos, principiando en Triana y trenzando una ristra de letras que fueron un surtido de pastelería fina. Nunca defrauda. Menos aun cuando abrocha por bulerías con el empaque y el poderío que derrocha poniendo farolas y candiles como Gaspar de Utrera o acordándose de El Pica, Bambino y EL Torta, entre otros, para levantar al público después con unos fandangazos al aire, rindiendo honores en el primero a Morante, el torero homenajeado en esta edición (que no acudio) con letra propia y mirándose en Chocolate para rematar con dos más de propina.
Con la guitarra acompasá y cuajá de filigranas jondas de su hijo Nono Reyes, las palmas de Manuel Vinaza, Ramoncito Reyes y Tate Núñez, pisó las ensoleradas tablas del Potaje el cantaor chiclanero Antonio Reyes, que se fue a Levante aliviao y con regusto brilló en la cartagenera. Meció los tientos tangos con el caramelo que cuece en su tragaero tributando en varias ocasiones a El Lebrijano demostrando el buen paladar que a fuerza de cultivarlo lo mastica cada vez mejor, culminando en recuerdo de Las Grecas. Buscó el crujío suave que endiña arreones a tierra por seguiriya, llorando su pena. Hirió con Tío José de Paula y en el cambio valiente echando las cuentas. Trinó por bulerías sobrao de afinación y compás pa coronar la faena encendiendo al público con las cositas de Panseco. Y para colmo nos dejó tres fandangos que supieron a tocino de cielo colmaítos de dulzura, fundiendo el almíbar con el de la Calzá, aparte de un bis de pie donde acarameló el Gaditano soy que Cepero le dio a Juanito Villar.
Los tangos rajaos en la voz de cristales rotos del Rubio de Pruna y los fraseos bamboleaos de Juan Villar con la extraordinaria sonanta de El Peli precedieron uno de los platos fuertes. José Maya puso bien caro el pan. Bailó macho. Salió por alegrías y en los primeros pasos, descubriéndose el hombro chaqueta atrás, con unos pies definidos, recortaos y contundentes y un braceo varonil, preñao de gitanería, comenzó a formar el taco. Este despropósito de bailaor se metió a Utrera en el bolsillo. Y es que está tocao por la varita. Soberbio estuvo en el final por bulerías de Cádiz y las letrillas de Paco Valdepeñas que le tiró El Rubio contenido y saboreando el cante hecho crema. Pusieron guirnaldas al raso de Utrera liándola por bulerías. Y volvió José sentando cátedra por soleá, apuntillando su planta en los paseos, parando el tiempo con solemnidad y gallardía, dibujando estampas únicas y originales que se quedan tatuás en la retina de la memoria cabal de los aficionaos. Esas hechuras en el zapateao, los gestos de su cara y una técnica asombrosa bajo el yugo del arte naturalmente mamao provocaron el escalofrío perpetuo que rompe camisas y araña el izquierdo. Descifró los misterios del compas y cinceló con poderío sobre los maderos los mandamientos del baile gitano.
Marina Heredia irrumpió con su belleza en el proscenio, acompañada por la excelencia de las cuerdas de Rubén Lara , las palmas de Diego Montoya y Víctor Carrasco y la percusión de Paquito González. Tremenda por alegrías, descolló a continuación por Levante especialmente en la taranta de La Gabriela. La malagueña fue melaza pura, cosida a los fandangos del Albaicín, ejecutados con trapío. E hizo lo propio por soleá, estrujándose el sentío, tocando las telillas de los corazoncitos compungíos del respetable, rendía a Utrera, muriendo con Perrate. No sé qué le sentaba mejor, si los tangos de Graná, de Badajoz y de tos sitios o el traje amarillo de lunares negros. Marina cantó pa comérsela. Rubén se salió del pellejo tocando. Terminó Marina de deleitar al patio de Los Salesianos echando los restos por bulerías sabiendo istinguí y entonando El Compromiso y otros cuplés con los dejes de Utrera erigiéndose junto a José Maya como el mayor de los atractivos de la noche. La ovación fue merecida.
Con las guitarras de Juan Ramón Reyes, sobrino de Antonio, que no levanta metro y medio del suelo, siendo solo un niño y arreando ya en condiciones, Julio Romero y Antonio Soto, De la tierra y la mar reunió en el entarimao las palmas de Tate y a Cancanilla de Málaga, Manuela del Moya, Rocío la Turronera,Remache de Málaga, Remedios Reyes y Manuela Montoya, tizná de arte. Fue la primera en abrir fuego. Y mantuvieron la candela avivá la del Moya haciendo cosquillitas con sus melismas, La Turronera tronando los cantes de Utrera, los de su padre, de las Niñas, los de Enrique Montoya… Remedios reincidiendo en las flores a Morante y Utrera, flamencona y artista, bailando descalza; Remache, que siempre está sembrao de duendes en el cante y el baile -de los que ya no quedan- cabalgando por los aires de Gaspar, sin olvidarse de su cochecito leré y Cancanilla, añejo, rebosante de age con el sello particular de su cante y las pataítas de gracia, además de meter por bulería hasta unos tercios por seguiriya, acabaron poniéndole la tapa a la olla de un Potaje rico de verdá al que pocas pegas se le pueden poner más allá de la ausencia del homenajeado Morante de la Puebla.
Cante Jondo
