LXIX Potaje Gitano
Edición 2025

Potaje Gitano de Utrera 2025, celebrado este sábado 28 de junio en el patio del Colegio Salesianos de Utrera.
Homenaje a Pitingo
Presentador Juan Garrido
Mantenedor Fernando Soto
ANDRES BARRIOS
Al piano Andrés Barrios
Al cante El Pulga
Al baile El Carpeta
A las palmas Carmen Young
A la percusión Manuel de la Torre
AURORA VARGAS
Al cante y al baile Aurora Vargas
A la guitarra Miguel Salado
Al compás Diego Montoya, Javi Peña y Manuel Salado
HOMENAJE A PITINGO
Al cante Pitingo
A la guitarra Jesús Núñez
A la percusión El Cheto
Voces Coro de Góspel
A las palmas Fernando Soto, Mari Peña, Manuela del Moya y Fernanda Peña
JUANA AMAYA
Al baile Juana Amaya y Juan José Villar
A la guitarra Rubén Romero
A la percusión Lolo Fernández
Al cante y al compás Manuel Tañé, Antonio Villar e Iván Carpio
EL PELE
Al cante El Pele
A la guitarra Niño Seve
A las palmas José de El Pele y Alberto Parraguilla
La caló que el 28 de junio abrasó el patio del Colegio de Los Salesianos de Utrera no impidió que se congregaran casi dos mil aficionaos para celebrar la 69ª edición del Potaje Gitano. El decano de los festivales homenajeaba a un Pitingo muy flamenco, a pesar de los prejuicios. Y el cartel lució la gitanería de Aurora Vargas, Juana Amaya y El Pele, refrescado por las teclas del pianista utrerano Andrés Barrios. Siempre con las miras puestas en la recaudación para las obras asistenciales de la Hermandad de Los Gitanos de Utrera, sin perder de vista la calidad artística y el empaque de lo jondo.
Así brillaron los marfiles del piano de Andrés como solista y también en su faceta de acompañamiento al baile y al cante de El Carpeta y la garganta almibará de El Pulga. Aurora Vargas arrasó como torbellino gitano con la guitarra de Miguel Salado, descollando en los cantes festeros. El Pele se fajó por derecho en la seguiriya y la soleá, con Niño Seve colmao de enjundia a la sonanta. Y Juana Amaya crujió los huesos de los cabales apuntillando los maderos del entarimao con los salpicones de cal de su baile, preñao de colores morenos.
Pitingo recibió con honores, responsabilidad y respeto el reconocimiento. Lo agradeció con una generosa actuación en la que conjugó el flamenco tradicional – desde las tonás a las bulerías, parándose en la soleá de Utrera– con sus aportaciones más heterodoxas bañadas por la música negra, acompañado por un coro de góspel y las palmas gitanas, para entonar sus soulerías, prendiendo una manta de luces en un público entregado que encendió las linternas de sus móviles al son de lo que al almonteño le dio la real gana.